LOS ELEMENTOS VEGETALES Y SU INTEGRACIÓN AL ECOSISTEMA URBANO.
Coro Millares
Desde sus orígenes más remotos, el hombre ha sido una importante pieza del complejo sistema ecológico natural. Junto al resto de la fauna y flora, su existencia ha dependido de su interacción con el medio abiótico bajo el gobierno de las leyes de la naturaleza. Desde entonces, y desde las primeras asociaciones humanas en núcleos de población, el hombre ha vivido en equilibrio relativamente estable con los factores naturales de los que dependía totalmente para subsistir. La progresiva complejidad de las ciudades, debida en gran parte al aumento demográfico, el vertiginoso desarrollo tecnológico, y los cambios en los hábitos sociales provocan una desnaturalización del sistema desapareciendo los rasgos propios del ecosistema original para dar paso a otra entidad en la que fauna y flora se empobrecen o desaparecen para dar paso a un sistema inerte e insostenible. Sin embargo el hombre necesita de la naturaleza, mantener el contacto mental y físico con sus raíces, para que el nuevo sistema social no se desmorone como un castillo de arena. Así surgieron los movimientos higienistas que a finales del siglo XVIII y sobre todo en el XIX mejoraron las condiciones de vida en las ciudades tras la revolución industrial, y así están apareciendo hoy en día algunas iniciativas que permiten recuperar la relación perdida con la naturaleza y el entorno agrícola como son los huertos vecinales, los parques agrícolas de carácter didáctico, etc.
El siglo XXI es un momento crucial donde el rápido crecimiento urbano frecuentemente ignora o menosprecia la importancia que la introducción del verde en la ciudad supone para la población: cada vez hay más cantidad pero menos calidad y ello es debido al desconocimiento de los factores que afectan a la planta y a un inadecuado planteamiento proyectual en el que la planta ocupa el último puesto del orden de prioridades. La ciudad es un medio hostil para el desarrollo de las plantas, puesto que a los propios condicionantes naturales se unen otros adicionales que pueden afectar de forma decisiva el aspecto y la viabilidad de las plantaciones. Las plantas son seres vivos y como tales necesitan de unas mínimas condiciones para desarrollarse, y es por ello que no se les presta más atención de la necesaria. Sin embargo, la concepción de nuevos planteamientos de diseño que partan del conocimiento profundo de las necesidades y condicionantes que afectan a las plantas en el entorno urbano permitiría optimizar las relaciones dentro de ese ecosistema que es la ciudad con una sustancial mejora estética y funcional de su componente vegetal.
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